
Recuérdame siempre, recuérdame cuando no puedas dormir, cuando tomes un expresso, recuérdame cuando veas aquellas flores que sabías que me encantaban, recuérdame leyendo, bailando, recuérdame en cada cosa que me hacía feliz, en aquel parque, en aquella estación, recuérdame cuando estés en tu felicidad máxima, no te pido un día entero, ni semanas adorando mi recuerdo, pero encuéntrame en esas pequeñas cosas que cuando estábamos juntos nos hacían felices, y te prometo que cada que huelas aquel café por la mañana, veas lo amarillo de aquellas flores, o aquella pulsera que te di en nuestro último atardecer, tú cuerpo por instinto fijara mi rostro en tu mente y sin pensarlo dos veces estaré de regreso, como siempre lo he estado.